Sal de Diente de León: Una Sal Mágica del Pradera
Los ves por todas partes. Las flores amarillas que parecen pequeños soles. Diente de león. Crecen en praderas, entre adoquines, al borde de la carretera. Algunos las llaman malas hierbas. Pero si miras de cerca, notarás: hay mucho en estas flores. Incluso puedes usarlas en la cocina, por ejemplo, para hacer tu propia sal de diente de león. No necesitas una fábrica, una tienda o un embalaje para esto. Solo tus ojos, tus manos y ganas de probar. Recoges las flores y las mezclas con sal. Puedes regalar el resultado, espolvorearlo sobre tu pan con mantequilla o simplemente admirarlo con orgullo en tu estante.
Lo que necesitas
- 2 puñados de flores frescas de diente de león
- Sal (gruesa o fina)
- Un paño o papel de hornear para secar
- Un frasco con tapa
- Mortero o licuadora
- Manos limpias y buen ánimo
Cómo se hace
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Sal a una pradera. Mira a tu alrededor con atención. Buscas diente de león, flores amarillas con muchas pequeñas hojas en forma de pétalo. Solo recoge las cabezas de las flores, no los tallos. Asegúrate de que no haya perros paseando allí. Y no te lleves todas. Los insectos también necesitan comida. Dos puñados son suficientes.
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En casa, coloca las flores sobre un paño. Espera un poco. Si hay pequeñas criaturas dentro, saldrán. Ahora, usa tus dedos para sacar las flores amarillas. Solo las partes amarillas y suaves, nada verde, nada de tallos. Esto requiere un poco de esfuerzo, pero puedes escuchar música o charlar mientras lo haces.
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Elige una sal. Gruesa o fina, lo que prefieras. Toma aproximadamente una cucharada de sal y añade una cucharada de pétalos de flores. Puedes usar un mortero o una licuadora. Mezcla, tritura, listo. También puedes experimentar con pimienta o limón.
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Extiende la mezcla sobre toallas de cocina o papel de hornear. No demasiado grueso, distribúyelo bien. Colócalo en un lugar cálido, como en el alféizar de la ventana. Deja que la mezcla se seque allí durante uno o dos días.
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Llena tu sal de diente de león terminada en un frasco con tapa y agítalo bien. Esto lo hará fluir libremente de nuevo. Regálalo a alguien que te guste.
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O para tu cena. Espolvoréalo sobre tu pan, pruébalo con requesón o tomates. Y luego disfruta y siéntete orgulloso.
Esto aprenden los niños
- Curiosidad y pensamiento científico
- Comprensión de la naturaleza y paciencia
- Autonomía en la cocina