Saltar en Charcos
¿Sabes qué es muy divertido, no cuesta nada y puede suceder justo frente a tu puerta? ¡Saltar en charcos! Imagina: la lluvia se detiene y el mundo se siente fresco y nuevo. Todo huele a tierra y hojas húmedas. Y ahí están: los charcos brillantes en la acera, en el parque o en el patio de juegos. ¡Solo están esperando a que los descubras! Algunos son pequeños y poco profundos, otros son profundos y grandes. El cielo se refleja en ellos, y cuando saltas, ¡puedes incluso hacer bailar a las nubes! Así que agarra tus botas de goma, ponte tu chaqueta de lluvia y prepárate para sumergirte en el mundo de los charcos.
Lo que necesitas
- Botas de goma
- Ropa de lluvia
Cómo se hace
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La preparación es la mitad de la aventura. ¡Póntelo todo, tu ropa de lluvia y tus botas de goma! ¡Prepárate para un divertido chapoteo!
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Sal afuera y busca los mejores charcos. Asegúrate de que sean seguros. No querrás saltar en un charco tan profundo que podrías hundirte.
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Haz una competencia de saltos con tu familia o amigos. Descubre quién puede hacer las salpicaduras más grandes. ¿Quién puede hacer que el agua salte más alto?
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Mira los reflejos en los charcos. ¿Puedes ver las nubes, los árboles o incluso a ti mismo?
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Imagina que los charcos son otros mundos. ¿Son estanques con peces diminutos? ¿Son océanos gigantes en los que saltas de isla en isla?
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Haz una carrera. ¿Quién puede saltar más rápido de charco a charco?
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Y para el gran final: ¡haz un gran salto con el salto más alto que hayas hecho! Deja que el agua salte alto en el aire y ríe de todo corazón. Porque esa es la mejor parte de saltar en charcos: la diversión despreocupada y la alegría de la naturaleza.
Esto aprenden los niños
- Responsabilidad y autonomía
- Imaginación y conexión social
- Valentía y espíritu aventurero