Haz tu propio snack helado: La genial idea de plátano y quark
¿Te ha pasado que tienes ganas de helado pero el congelador está vacío? ¡No te preocupes! Aquí te mostramos cómo hacer tu propio helado sin máquina de helados, solo con cosas que quizás ya tengas en casa: plátanos, quark, algunos sprinkles y un poco de paciencia. Tú decides cómo quieres que se vea tu helado. ¿Quieres que sea colorido? ¿O prefieres algo más sencillo? Quizás se te ocurra un ingrediente secreto que nadie ha probado. ¡Así que agarra un plátano y comienza!
Lo que necesitas
- Un plátano
- Quark de fresa
- Palitos de madera
- Cuchillo para niños
- Tabla de cortar
- Bandeja
- Papel para hornear
- Sprinkles de colores
- Opcional: Sprinkles de chocolate, copos de coco
Cómo se hace
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Toma un plátano. Debe estar maduro pero no blando. Corta el plátano en rodajas. ¿Cuántos plátanos necesitas? ¿El snack helado es solo para ti? ¿O quieres sorprender a tus amigos? ¿O a tus padres?
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Ahora viene el quark. Toma quark de fresa o otro sabor que te guste. Revuelve bien el quark para que quede cremoso. Usa un palito de madera para sumergir una rodaja de plátano en el quark. Gíralo un poco para que quede bien cubierto.
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¡Y ahora es hora de los sprinkles! Los sprinkles son como confeti para tu helado. Toma sprinkles de colores, sprinkles de chocolate, copos de coco o lo que se te ocurra. Espolvoréalos sobre el quark o sumerge el plátano directamente en los sprinkles.
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Forra una bandeja con papel para hornear. Así, nada se pegará después. Coloca cuidadosamente tus plátanos terminados sobre ella. Asegúrate de que no se toquen, o se congelarán juntos. Ahora necesitas paciencia. Pon la bandeja en el congelador durante al menos dos horas.
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Cuando el tiempo se haya cumplido, saca tus snacks de plátano del congelador. Ahora viene la mejor parte: ¡Muerde! ¿Sientes lo frío que está? El quark se vuelve un poco como helado, y el plátano está bien firme. ¿Valió la pena la espera?
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Quizás te apetezca probar nuevos sabores. Con otras frutas, variedades de quark o coberturas. Eso es lo bonito de esta aventura. Experimentas un poco, lo haces a tu manera, y al final tienes algo único. ¡Tu propio helado!
Esto aprenden los niños
- Autonomía en la cocina
- Valentía y espíritu aventurero