Bocaditos de Arándano Helados

Bocaditos de Arándano Helados

🎂 4 + años ⏱️ 2 h 📍 En casa ⭐ medio

Tienes hambre. Pero no de galletas aburridas. Quieres algo especial. Algo divertido. Algo afrutado y helado como la nieve en la lengua. Entonces prueba este truco. Sumerge arándanos en requesón de fresa, espolvorea con chispas y ¡al congelador! No solo aprenderás a hacer bocadillos deliciosos, sino también cómo funciona el frío y cómo probar algo nuevo por tu cuenta.

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Lo que necesitas

  • Arándanos frescos (¡lavados!)
  • Un vaso de requesón de fresa
  • Chispas (coloridas o de chocolate)
  • Palitos de madera o un tenedor para sumergir
  • Papel para hornear
  • Una bandeja

Cómo se hace

  1. Encuentra un lugar en la cocina o en la mesa. Coloca todo al alcance. Así, nada se derramará y podrás concentrarte completamente en sumergir. Coloca un papel para hornear en la bandeja. Esto evitará que se pegue más tarde.

  2. Toma el palito de madera o el tenedor y pincha un arándano. Luego, sumérgelo suavemente en el requesón de fresa. Gíralo un poco para que el requesón se adhiera por todas partes. Ten cuidado de no dejarlo resbalar.

  3. ¿Lo has sumergido bien? Entonces, retíralo con cuidado. Sostén tu arándano con requesón sobre un bol o un plato. Toma con los dedos o una cuchara algunas chispas y déjalas caer sobre él. O rueda el arándano en las chispas. ¿Qué método funciona mejor?

  4. Coloca con cuidado tu bola terminada sobre el papel para hornear. No las pongas demasiado juntas; necesitan espacio para enfriarse. Sigue hasta que tengas una pequeña obra maestra de bolas de requesón. Luego, coloca la bandeja (quizás con ayuda) en el congelador.

  5. Tu bocadillo debe quedarse allí al menos 2 horas. ¡Esto lo hará firme, como el helado! Quizás puedas hacer un cartel: "Cuidado, creación original. ¡No robar!" O puedes leer un libro, hacer tareas o pensar en un nombre genial para tu bocadillo durante este tiempo.

  6. Después de esperar, finalmente ha llegado el momento. Abres el congelador. Con cuidado, sacas la bandeja. Y ahí están. Tus bolas de arándano con requesón heladas, crujientes y dulces. Muerde y siente el crujido frío. Dulce. Fresco. Frío. Afrutado. Como una pequeña fiesta en tu lengua.

  7. Con solo unos pocos ingredientes, has creado tu propio bocadillo helado. ¡Sigue así, prueba nuevas ideas y cree en ti mismo! Porque quienes prueban algo por sí mismos aprenden un poco más cada día.

Esto aprenden los niños

  • Curiosidad y pensamiento científico
  • Autonomía en la cocina